Kimani Maruge

Formación a lo largo de toda la vida

Publicado el 19-10-2012
La educación y la formación a lo largo de toda la vidaformación permanente o continua- es fundamento de la dignidad de las personas, de su desarrollo personal y socio cultural y de su promoción laboral. Las personas adultas son sujetos de educación y de formación a lo largo de toda su vida, independientemente de su edad, sexo o condición socioeconómica.

La educación continua es asimismo un elemento básico para el desarrollo social y económico, sostenido y sostenible, de las sociedades democráticas que requieren la incorporación activa de sus miembros y su participación ciudadana.

Las nuevas realidades del mercado de trabajo y las nuevas cualificaciones laborales y profesiones requieren nuevos aprendizajes, sobre todo los ligados a las nuevas tecnologías y a la adquisición de otras capacidades, habilidades y destrezas.

Pero el aprendizaje durante toda la vida no es un argumento exclusivamente económico, ni sólo para los asalariados/as o para encontrar un trabajo. Es también un instrumento fundamental para combatir la exclusión social y promover una ciudadanía activa, informada y crítica. Su meta es la expansión de conocimientos y capacidades que permitan a las personas actuar en la sociedad.

La formación continua tiene que apoyarse en una formación básica, de  aprendizajes integrales, métodos de trabajo instrumentales y conocimientos sólidos. Requiere una formación básica polivalente, que permita el paso posterior a una formación permanente, a la adquisición de nuevos conocimientos, destrezas y competencias. Una formación básica que integre los objetivos orientados al desarrollo personal y social con aquellos más específicos dirigidos a una formación profesional y tecnológica.

Es preciso reconocer que los aprendizajes, generados  en contextos de acción, comunicación y participación, son siempre posibles. Aprender a aprender es una de las necesidades más ineludibles de las personas.  Una vez adquirido el hábito de aprender, se está en condiciones de seguir aprendiendo y de conectar con las evoluciones tecnológicas, organizativas y culturales.

La diversidad de situaciones educativas y formativas de las personas adultas -jóvenes procedentes del fracaso escolar, personas adultas en demanda de formación personal y cultural, personas adultas necesitadas de titulación académica que les permita conseguir un nuevo empleo, colectivos socialmente marginados y titulados con necesidad de aprendizajes en nuevas  tecnologías- precisa un diseño de sistemas de educación y formación diversificados, flexibles e integrados.

La educación y formación continuas supone una segunda oportunidad para aquellas personas que una vez terminado el proceso formativo obligatorio no han alcanzando la correspondiente titulación. Son en su mayoría jóvenes mayores de 18 años que no obtuvieron el título de graduado en secundaria y desean incorporarse de nuevo al sistema educativo. Para otras que, por motivos diferentes, presentan carencias básicas en su formación o acceden por primera vez a un proceso de educación y formación, será probablemente su primera oportunidad, por lo que constituyen sectores de acción prioritaria. La educación y la formación de estas personas adultas es sin lugar a dudas una exigencia de la redistribución de los bienes y servicios culturales.

La superación de la falta de formaciones básicas y las dificultades de reinserción en el mundo laboral afectan de modo especial a las mujeres,  y por ello,  precisan de acciones específicas de educación y formación.

La formación general debe estar abierta a todos los sectores que presenten carencias básicas, sin ningún tipo de discriminación y en este sentido hay que considerar a un amplio sector de inmigrantes adultos que requieren  una  formación  que les facilite su integración individual y social.

Tras la educación obligatoria,  debe garantizarse a todos los jóvenes una formación profesional que les permita iniciar la vida activa laboral  con una cualificación profesional inicial, o continuar, tras los estudios de Bachillerato, el acceso a la Universidad.

Las nuevas dimensiones de las cualificaciones profesionales exigen asimismo la cooperación y convergencia de los sistemas educativo y laboral.

Es primordial  fomentar la educación y la formación continuas, como prolongación de la educación obligatoria y de la formación profesional inicial, y sensibilizar a la opinión pública, y a los interlocutores sociales sobre lo que supone “una segunda oportunidad”.


Materiales previos del Grupo de Trabajo
Educación continua y acción sociocultural

Coordinación del grupo: Aurora Ruiz  (FETE - UGT)
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